CÓNDOR STATION

Gabriel Del Favero

Video, 2010

Todo cae… así es, todo cae. 

 

Precisamente, desde una perspectiva aérea es desde donde podríamos imaginar lo que no cae. La suspensión de un algo como si estuviese en su estado permanente. O bien, atractiva imagen astronauta, como el estado entre un pasado y un futuro; ahí, no cae.

 

Es impresionante observar caer, desde una pluma hasta un rayo; claro está que es consecuencia de algo. Esto debiera considerar el tiempo en suspensión, ya que ahí se concentraría, como lo denominaría la física: el Momentum. Preciso instante, entre el lanzamiento y la caída, entre el movimiento y la fuerza.

 

Para vigilar caer necesitamos de protección, una guarida que nos permita analizar ese estado de las cosas, y así no nos azote como si fuera una lluvia de piedras. Entonces esta protección, para Cóndor Station, tiene que ver con una arquitectura inventada como refugio y resguardo, necesaria para subsistir y reinventarse. Desde ahí intenta la suspensión.

 

Es el estado de “No Caer” el que andamos buscando. Una mezcla entre risa y llanto, amor y odio, pasado y futuro, acción y reacción; una unión que no nos permite dilucidar lo concreto, como cuando la fatalidad se transforma en asombro y placer. Aún más que eso, cuando la perfección de las cosas se transforman, inimaginablemente, en un estado catatónico.

 

¿Por qué tendemos a reconstruir la historia, como un estado de consecuencias? La historia es historia, por consiguiente la reestructuración de un “Futuro” es más de acuerdo a Cóndor Station. ¿Acaso no es más atractivo permanecer en un momento de suspensión? 

Texto: Sebastián Mahaluf